Materialidades, técnica y plástica:

bases para un cine autónomo

El cine como arte no prioriza el enganche para ventas o públicos masivos, sino su sistema significante y la conexión íntima y social de quien se encuentra con la obra. Desde esta perspectiva, la creación de la obra cinematográfica podría entenderse mejor desde una plástica, una ética y una política cinematográfica situada y no desde las exigencias propias de las cadenas de producción de la industria.

La obra de arte cinematográfica se compone de dos materiales: la luz y el sonido; estos se organizan en la dimensión del espacio desde dos aspectos: el arquitectónico, concebido para ser habitado y recorrido por el cuerpo humano, y el ecológico, que se manifiesta en su origen biológico, aleatorio, natural, y/o en la intersección de ambos. El artista, al acercarse a dichos espacios, controla el dispositivo —cámara y micrófono— como un acto de intervención plástica consciente.

Las artes audiovisuales son una intervención plástica de la luz, el sonido y el espacio, transformándose a través del tiempo bajo las determinaciones e intereses del autor y su control técnico y plástico de los materiales ya mencionados.

La naturaleza de la obra de arte es enlazar desde lo emocional, sensorial o político; la pieza trasciende las motivaciones del creador para cobrar vida propia al convertirse en un objeto que dialoga con quien la experimenta. El espectador se dispone a una introspección íntima o a un diálogo conjunto con los demás individuos que cohabitan con ella. La obra permanece ahora en la recopilación de sensaciones, emociones y reflexiones que el 'sensorializante' lleva consigo para seguir viviendo en un diálogo interno, o con las demás personas y la sociedad de la que hace parte y le rodea.

Para lograr la concreción de una visión particular sobre el mundo, de una obra autoral y de un cine autónomo, el control técnico y plástico se constituye en la base fundamental sobre la cual se cimentará la capacidad de construir textos cinematográficos con su propia estructura semiótica y significante. Al desplazar la lógica mercantil para ampararse en la soberanía absoluta del artista sobre sus materiales fundamentales y sus herramientas de captura, la técnica deja de ser una imposición industrial y se transforma en libertad. Dominar el dispositivo, para alterar plástica y conscientemente el espacio y el tiempo, permite que la cinematografía fortalezca su dimensión artística —arrebatada por las metodologías industriales de consumo cuantitativo—. El alcance actual de los dispositivos técnicos de captura permite que el cine arte florezca desvinculado de las pretensiones del sistema industrial y del mercado "del arte", recuperando así su potencia original: la de ser un laboratorio de pensamiento y una lengua o sistema de significantes para el arte como encuentro íntimo y social

Bibliografía

Metz, C. (1973). Ensayos sobre la significación en el cine (Vol. 1). Buenos Aires: Editorial Tiempo Contemporáneo.

Solanas, F., & Getino, O. (1969). Hacia un tercer cine: Apuntes y experiencias para el desarrollo de un cine de liberación en el tercer mundo. Tricontinental.

Revisión crítica

Gabriel Gaona (Sociólogo y realizador audiovisual), Andreas A. Z., Daniel Mateo Vallejo (realizador y programador) y Jeremy Ender (Músico, productor musical e ingeniero electrónico).

Imagen generada con Gemini

Ánderson Ascanio

2026/05/30

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